El origen de toque natural
Adriana Zuñiga, "Ada", creadora de Toque Natural
Todo comenzó con un proceso de reinvención personal. En enero de 2018, mi vida atravesaba una profunda crisis. Las dificultades económicas, la maternidad y una situación de violencia en mi hogar me llevaron a un estado de depresión que afectó tanto mi cuerpo como mi mente. La ansiedad y el miedo se apoderaron de mí, afectando mi salud de manera preocupante: desarrollé una parálisis intestinal nerviosa y una neuronitis vestibular que me dejó con vértigo constante y una otitis severa que me privó del sentido del oído durante meses. Me sentía atrapada en un ciclo de dolor físico y emocional del que parecía imposible salir.
Sin embargo, en medio de esta tormenta, encontré una luz: la sanación a través del cuerpo y el contacto con otras mujeres que, como yo, buscaban recuperar su bienestar. Me apoyé en una comunidad de madres emprendedoras que me ayudaron a comprender que tenía el poder de transformar mi realidad. A partir de ahí, comencé a reconstruirme, a detener la violencia que vivía y a darle un propósito a mi experiencia: ayudar a otras mujeres a sanar.
La terapia corporal se convirtió en mi refugio y, con el tiempo, en mi propósito. Me permitió sanar, conectar con mi propia esencia y desarrollar una forma de ayudar a otras mujeres a encontrar equilibrio en sus vidas. Así nació Toque Natural, un espacio creado con amor y dedicación para brindar bienestar a través del toque sanador, la reconexión con el cuerpo y el respeto por la propia transformación.
Sobre mí
Soy Ada, una apasionada del bienestar y el balance personal. Desde niña, el movimiento ha sido mi esencia. A través de la danza y el deporte, encontré una conexión profunda con mi cuerpo. Mi formación en química en la UNAM me brindó una perspectiva científica que, con el tiempo, integré con el conocimiento de las terapias corporales.
Mi viaje de sanación me llevó a estudiar medicina tailandesa en la ITM School de Tailandia, donde descubrí el poder curativo del masaje y la importancia de escuchar el cuerpo sin palabras. Administré la escuela de masajes Grupo Spacio Mérida, lo que me permitió aprender de grandes maestros y profundizar en diversas técnicas terapéuticas.
Además de mi labor como terapeuta, soy meditadora Vipassana y practicante de Ho'oponopono, una técnica hawaiana que ha sido clave en mi transformación. También facilito sonoterapias individuales y meditaciones grupales con cuencos tibetanos y otros instrumentos terapéuticos.
Mi propósito es acompañar a cada persona en su proceso de sanación, ayudándola a reconectar con su esencia y descubrir que la salud están dentro de sí misma. Actualmente, sigo explorando nuevas formas de sanación, como la terapia somática y el Janzu, una terapia en agua con un profundo poder transformador.
Honro cada versión de mí misma y agradezco la oportunidad de compartir este camino con otras mujeres.
Mi compromiso es brindarte un espacio seguro, lleno de respeto y empatía, donde puedas sanar, equilibrarte y recordar que la bienestar están dentro de ti.